martes, 29 de septiembre de 2020

La Mujer Perfecta

     Mi hermana Ninoska se compró un carro pequeño y coqueto, un Fiat 147 que para la época estaba de moda. El caso es que un sábado ella se levantó temprano, agarró las llaves, a mis dos sobrinos y se dispuso a salir a lavar su carro nuevo. Yo escuché el alboroto y me paré rápido de la cama, me puse una camiseta que saqué de la ropa sucia, el short con que hacía educación física en el liceo y unos zapatos viejos con que jugaba chapita. Seguí a mi hermana hasta el carro e inocentemente le pregunté si podía ir, su respuesta fue un empujón en el asiento de atrás. Tal como ella lo planeó llegamos al sitio donde lavaríamos el carro, era un chorrito donde con dos tobos y una esponja debíamos dejarlo brillando de limpio. Terminamos y nos montamos de nuevo en el carro de regreso a casa, teníamos que atravesar la carretera vieja de Baruta, conocida por sus curvas peligrosísimas sin protección en los bordes y con unos barrancos que parecían no tener fondo. Una de esas curvas no pudo soportar mi alegría de un sábado en la mañana, con mi niñez aun mojada por la torpeza de cargar un tobo o el desorden de todo muchacho de 12 años. Se detuvo el tiempo mientras caíamos por el barranco y entre los gritos y la desesperación  pasaban por mi mente una serie de imágenes a una velocidad impresionante: mi mamá haciendo arepas mientras oía la novela en la radio, mi maestra de 3er grado con su bigotico gritándome que me bajara de ahí, una lupa quemando una hoja en el patio detrás de mi casa, mi hermana mayor bailando un vals…, reaccioné y aquello era una verdadera locura, había gritos por todos lados, una camilla subía a mi hermana y un bombero cargaba a mis dos sobrinos, había mucha gente asomada al pie del barranco y yo no sabia que hacer. Como pude escalé sujetándome de ramas y apoyándome en piedras, tenía un solo zapato puesto cuando llegué  y justo se disponían a cerrar la puerta de la ambulancia, corrí queriendo entrar y un bombero (confundiéndome con los muchachitos de la zona) me apartó, pero por la puerta entreabierta mi hermana me vió y desde la camilla ordenó que me dejaran pasar.
     Ninoska sufrió una fractura de clavícula, mis sobrinos tuvieron rasguños y a mí sólo me dolía un poquito la cabeza. Recuerdo que estábamos en la sala de curas del hospital y por la ventanilla de la puerta vi asomarse a mi mamá, con los ojos enrojecidos de llanto y secándose las lágrimas al verme y suspirar de agradecimiento.
     Después supe que una hora antes mi mamá había llegado al lugar de accidente y le dijeron que solamente habían sacado a una mujer de 20 años y a dos niños de 3 y 5 años, tuvieron que sostenerla entre 4 personas porque ella quería lanzarse al barranco insistiendo que faltaba uno…
     Todavía pienso en como debió sentirse ella en ese momento creyéndome muerto o desaparecido, todavía recuerdo su cara en el cristal de la puerta asomándose y su rostro destruido por el dolor, y cada vez que pienso en ese momento la amo más.
     Por eso es mi mujer perfecta.

martes, 22 de septiembre de 2020

Si

Si te quito un suspiro en esta madrugada
y tus ojos se cierran esperando el paso de un beso mío
Si mis manos te alcanzan cuando el deseo clama
y tu voz se quiebra en un silencio tierno, lento
Si un vacio se acaba, y el amor estalla
entonces sabré, entonces entenderé,
que me amas
más que mil palabras

lunes, 21 de septiembre de 2020

Como Gabo

Gabriel García Márquez una vez dijo que estaba impresionado de todo lo que se podía lograr simplemente con 28 letras y dos manos, que desde que tenía 17 años se sentaba a escribir con la única intención de llenar una hoja en blanco con algo que jamás se hubiera escrito por nadie. Yo hago lo mismo, me gusta expresarme a través de la escritura, sin el temor de que lo que diga sea juzgado o criticado por otras personas. Todo comenzó una noche hace como 14 años con un block y una botella de ron, estaba solo en mi casa, y tal como hoy era viernes, me senté y comencé a escribir y no pude detenerme hasta que la claridad del día me sorprendió con el borrador de mi primera novela, la cual titulé “La Noche” y que de desde entonces le voy agregando cosas y lo que eran apenas 18 páginas hoy en día son más de 200.
La Noche es una historia sencilla, llena de nostalgia y de recuerdos, trata de una fiesta que ofrece un excompañero de bachillerato luego de 20 años, las expectativas de un reencuentro con antiguos amigos después de tanto tiempo, las ganas de perdonar y ser perdonado, el temor de seguir amando, la nostalgia por la juventud que ya se fue, en fin, una historia cargada de melancolía y absoluta belleza alrededor de un grupo de 6 personas que entre sí hacen de esa “noche” un encuentro fantástico, sublime e inolvidable.
Fue narrada sin pretensiones, una vorágine entre ficción y realidad que se convirtió en una excusa para desarrollar un prolongado encuentro con mi verdadera pasión: escribir.
Desde entonces no he dejado de escribir, sin detenerme a pensar si lo que hago está bien o está mal, sin esa crítica represiva por la colocación de un punto o una coma, sin ese desdén amargo y frustrante de pensar que pierdo mi tiempo, cuando escribo hay coraje, hay ternura, hay desahogo, hay miles de emociones que solo mi hoja y yo podemos comprender.

martes, 15 de septiembre de 2020

Dia de la juventud

     No soy tan joven de edad pero mi memoria si lo es y los recuerdos están intactos. Precisamente ayer compré la edición de El Nacional que trajo consigo un CD en vivo con los grandes éxitos de Yordano y de repente mi mente se trasladó a mis días de bachillerato cuando enamorarse era tan sencillo. Les cuento que llegué a la oficina, metí el CD en mi computadora, me puse los audífonos y el mundo se detuvo en un conglomerado de recuerdos al escuchar canciones como "Manantial de Corazón", "No Queda Nada" y mi preferida "Hoy Vamos a Salir". Viajé hasta el año 1983, la fecha en que comenzaba el bachillerato y una sonrisa que nadie pudo ver se dibujó en mi rostro. Fué la época en que descubrí el amor, tendría como 12 años cuando ví a Lisseth por primera vez y todo a mi alrededor comenzó a moverse en cámara lenta. Recuerdo que nos "empatamos" en una celebración detrás del liceo, una especie de "festival de noviazgo masivo". Ahí estábamos 4 chicos y 4 chicas y Juana que se encargaba de dirigir la ceremonia. Cada chico debía elegir una chica, tomarla de la mano y esperar la orden de Juana para el beso de consolidación. Lisseth me dió su mano sin verme, yo la tomé con mucho cuidado y pude sentir su sudor frío. Quedamos las cuatro parejas enfrentadas y de inmediato la voz de Juana y el conteo regresivo: 3... 2....1... Me acerqué a Lisseth y pude sentir sus labios suaves y a los pocos segundos nuestras lenguas estaban ahí explorando un universo desconocido (por lo menos para mi) y el silencio se hizo presente en un momento en que las palabras sobraban.
     Ese día llegue a mi casa con la ilusión a cuestas, en los labios el sabor del primer amor,en el corazón el galope de cien caballos y en mis piernas la sensación de estar sobre un terremoto de varias escalas de Ritcher. Encendí el viejo equipo de sonido de mi mamá y en la radio sonaba "Manantial de Corazón", solté los libros en una silla y en la otra me recosté, oyendo a Yordano, suspirando y celebrando la llegada del amor.

Feliz día de la juventud

martes, 8 de septiembre de 2020

Desde hace un mes

Es verdad, te extraño.
Desde que te fuiste no ha habido un solo día en que no haya pensado en ti.
Camino por las calles con el temor de tropezarme con tu mirada.
Me acuesto por las noches con el deseo de que aparezcas en mis sueños.
Cuando mi teléfono suena espero siempre que seas tú.
Me repito cada día que jamás existirá alguien igual que tu.
Si el tiempo se devolviera, me conformaría con esa primera vez que te vi.
A veces, cuando nadie me ve, cierro mis ojos y te imagino besándome mientras mi cara reposa en tus dos manos.
Ensayo todos los días la frialdad con la que debería actuar si te vuelvo a ver, para que así no notes mi dolor.
Me pregunto lo mismo que aquella vieja canción: ¿Qué será de ti?
Siento temor de que el tiempo permita que te deje de extrañar y de que mis días vuelvan a la normalidad.

martes, 1 de septiembre de 2020

Este destino

Qué mas puedo saber de ti, si con lo poco que sé me conformo.

Este destino lleno de casualidades premeditadas, de encuentros que siendo inesperados pasan a formar parte irremediable en nuestras vidas, que cambien convicciones, que borran ilusiones.

Este destino frágil, que a veces espanta y que a veces encanta, que es capaz de mostrarme a la persona más bella del mundo y hacerme pensar que ya la había visto.

Este destino inocente que convierte una noche de lágrimas en un despertar de caricias, que me presenta gente y me expone en una alfombra roja y me encandilan los flashes, y me agobian los elogios.

Este destino carente de elocuencia, que es capaz de mostrarme un placer nunca antes visto, que me enseña la importancia de una palabra o la sensibilidad de una mirada.

Este destino tonto, ignorante e incapaz de dar el primer paso, de patear la pelota de frente al arco, de extender una mano sin el temor de no ser tomada, este destino cabrón.

Hay que vencer el miedo, hay que saber que mientras el destino duda, la verdad llega a mi vida y me dice que soy el amo del universo, que te tengo cerca y que voy a besarte.