Me cuesta volver a escribir
como lo hacía antes y creo haber descubierto la razón. Mis sentimientos,
emociones y sensaciones se han ido transformando y queda muy poco de todo eso
en mí, no he sabido aprovechar la soledad como antes lo hacía, porque recuerdo
que mi mayor inspiración siempre provenía precisamente de esos momentos en que
me distanciaba de todo y de todos. Tengo un gran vacío, tan inexplicable que me
asusta, tan incomprensible que me aterra. Ahora huyo de las palabras, las
teclas me producen un rechazo que no termino de entender, se fueron esos días en
que mis manos se deslizaban sin control, han desaparecido y no se la razón. Aun
percibo que mi único talento es el juego de palabras con las que solía
desahogarme pero al mismo tiempo me invade la angustia de nunca poder obtener
los resultados que quisiera. Son cientos de hojas escritas, habladurías de
amor, oscuros poemas sin sentido que dirigía a una persona que ya no está
ocupando un lugar en mi corazón. Ahora me pregunto todos los días cuando volveré
a ser el mismo, cuando renacerá aquello que me motivaba y me impulsaba a
escribir tan espontáneamente. Mi alma delira como si estuviera enferma y sin
cura, como si fuera la peor enfermedad que hubiese aparecido de pronto y sin
avisar. Estoy gravemente herido, no encuentro paz ni justicia, no consigo
delito, ni culpable, ni víctima. Siento que jamás podre saber que me pasó.
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