martes, 28 de julio de 2020

Mi concepto de "amor"



Soy de los que piensan que el amor verdadero llega una sola vez y vive para siempre, nos hace suspirar y deja que algo se estremezca entre las costillas: las mariposas que se quedan viviendo allí y que luego se alborotan con los recuerdos. Cuando uno se enamora suceden cosas que no se repetirán jamás: la lentitud de un beso en los ojos, el conocimiento de cada detalle de un cuerpo, una risa entrometida entre labios que no quieren separarse, una noche y una luna envidiosas, dos pieles y una sola temperatura, un adiós hasta ver desaparecer una sombra, los residuos que quedaron de un olor en la almohada, o despertar en la madrugada y acercarse para sentir el aliento de una respiración.
El amor es maravilloso, y cuando sucede permanece en nuestras vidas como un magnífico estigma que descubre lo mejor en uno y la capacidad que tenemos de proporcionar bienestar a otra criatura extraña. Es sencillo, el amor llega sin aviso y siempre inoportunamente, congela el resto de las cosas y comienza a jactarse de su indispensable presencia, de su aristocrática gracia, de su manera dictatorial de decir “aquí me quedo”.
Cuando el amor se marcha soñamos todos los días con volver a encontrarlo y a pesar de muchos esfuerzos logramos entender que es imposible buscar algo que seguirá viviendo para siempre en nosotros mismos. El amor se disfraza de persona, pero en realidad no es mas que un soplo que nos mantiene vivos, que nos hace útiles ante un destino prestado, mientras seguimos montados en el vagabundo tren llamado vida.

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