lunes, 26 de octubre de 2020

De mi

Soy diferente, pocos saben que hace un par de años me subí a lo alto de una montaña y grité su nombre con tanta fuerza que se alejó para siempre todo mi dolor.

Ahora vivo solo, me gusta hablar con las plantas y oler las mandarinas antes de comérmelas. 

Sueño a diario con el mar y me asusta su grandiosidad, si supiera nadar no sentiría ese temor. 

Tengo un presente frágil, de inquietante espera, de no saber que espero. 

Tengo coraje ahorrado pero aun no aprendo a pelear. 

Ayer escuchaba música, hoy escucho el silencio, y me interrumpe la ilusión de tus pasos. 

Y ya no está tu espalda esperándome a un lado de la cama, ni tu mirada enamorada sosteniendo una taza de café por las mañanas. 

Entonces vuelvo a escribir, como antes.

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